Espacio Fundación Telefónica: Un set de cine

A las familias que, como la mía, están obligadas por motivos de trabajo a pasar parte del verano en la capital, siempre nos asalta la misma pregunta al volver a casa después de una intensa jornada intensiva. ¿Y esta tarde qué hacemos? ¿A dónde vamos?

Bajar a la calle es imposible pues el sol está en todo su esplendor, calentado al máximo cualquier objeto a su alcance, incluidos los toboganes cuyo acero hierve bajo sus despiadados rayos.

Así que lo mejor, en esta época del año, es refugiarse en lugares dotados de aire acondicionado. Descartados los centros comerciales, la mejor alternativa es dirigirse a alguno de los numerosos museos que, desde siempre, nos hemos prometido de visitar algún día.

Tenía desde hace mucho tiempo apuntado en mi fiel Moleskine el Edificio Telefónica y por fin había llegado el día de tacharlo, y de hacerlo con mi familia aprovechando que había una exposición temporal que podía suscitar el interés de grandes y pequeños.

Para animar a los niños -si se nombra la, para ellos, amenazante palabra “museo” va a resultar muy difícil convencerles de que os sigan- podéis decirles que les vais a llevar a ver un rascacielos del estilo de los de Nueva York -ciudad mágica a los oídos infantiles- cuya torre de 81 metros fue en el momento de su construcción la más alta de Madrid. Seguro que, por lo menos, despertaréis su curiosidad.

La parada del metro más cercana es Gran Vía (líneas 1 y 5) aunque debo confesar que, en lugar de ir a piedi con el transporte público, nosotros fuimos en coche, aprovechando la posibilidad, en las tardes de agosto, de aparcar gratis y, sobre todo, de disfrutar del fenómeno paranormal de encontrar rápidamente aparcamiento en pleno centro de la capital, como así fue.

De todas formas, como quiera que lleguéis, tened en cuenta que la majestuosa entrada principal del edificio situada en la Gran Vía, está reservada a los empleados de esta empresa mientras que el acceso público al Espacio de la Fundación Telefónica está a la vuelta de la esquina, en el número 3 de la calle Fuencarral.

Al entrar nos impactó el enorme hall, moderno, minimalista, con tonos muy claros, en cuyo centro está el punto de  información y, justo detrás, una curiosa escultura que enseguida captará la atención de toda la familia; se trata de una torre de lápices que culmina en un pico, dedicada a la escolarización de los niños trabajadores. Los más pequeños pueden coger uno de estos lápices -la estructura de la obra no se viene abajo, os lo aseguro: ¡lo hemos probado!- y llevárselo como recuerdo.

La escultura de lápices

Y si tenéis curiosidad por ver cómo está estructurado este imponente edificio, una maqueta colocada en el neobarroco, y por ende dorado, interior del originario vestíbulo, situado detrás de este “monumento infantil”, despejará todas vuestras dudas. En este espacio suntuoso podéis también aprovechar para poner a prueba los conocimientos de historia y geografía de los hijos mayores gracias al mapa que aparece en una de las paredes. A ver si saben ubicar a Madrid: ¿en Castilla La Vieja o Castilla La Nueva?

El histórico mapa

El ascensor-funicular

La escalera de caracol

Pero no os detengáis mucho, siempre hay tiempo para repasar estas materias en casa, pues os esperan tres plantas para ser visitadas. A ese fin, tenéis a vuestra disposición una modernísima escalera de caracol o, alternativamente, para los más cómodos o para aquellas familias que viajan con carritos, un enorme ascensor, parecido a un funicular interior, que sube al ras de los ladrillos a vista del muro original del edificio colindante.

Nosotros decidimos empezar la visita desde la última planta y os aconsejo que hagáis lo propio pues para los más pequeños se trata de la menos alentadora y hay que aprovechar el momento de estupor inicial. Aquí se encuentra la exposición sobre la Coleccion Cubista de Telefonica, centrada en buena parte en la figura del pintor madrileño Juan Gris y compuesta por una selección de los fondos del patrimonio artístico de la susodicha empresa.

Al abrirse las puertas del ascensor-funicular, nos pareció haber sido trasladado al set de una película del futuro, tipo Blade Runner. El ambiente interior, caracterizado por un estilo de tipo industrial, con unas gruesas columnas dotadas de unos desproporcionados tornillos que se elevaban en el medio de un ambiente deliberadamente oscuro y frío, parecía cualquier cosa menos un tradicional espacio para exposiciones -¿no nos habíamos equivocado de número de tecla y habíamos subido más arriba de lo debido? ¿Hasta otra galaxia?-. Sin embargo, efectivamente, en las blancas paredes, único elemento de claridad junto con los faros del techo, estaban colgados varios cuadros de algunos exponentes de esta corriente artística; sus colores vivos y sus líneas cuadriculadas no dejarán indiferente a los niños que intentarán descubrir, con aire perplejo, las figuras “escondidas” en los diferentes lienzos, partiendo del correspondiente título de la obra. Pero lo que, sin duda, llamará su atención serán los soportes del material escrito, una especie de mini-naves espaciales con pantallas táctiles, donde podrán desahogarse toqueteando toda la información correspondiente a estos artistas.

Mini-naves espaciales con pantallas táctiles

Vista de la Gran Vía

Una vez terminada la contemplación de las obras y tras haber asistido también, com el permios de los más pequeños, a la proyección del documental en blanco y negro sobre Juan Gris, y antes de bajar a la segunda planta -esta vez sí, por la futurista escalera de caracol-, nos asomamos a una de las pocas ventanas del lugar, que a duras penas consiguen dejar pasar la luz natural, para disfrutar de unas magnificas vistas de la Gran Vía, casi desierta en esta época del año.

El imaginario ambiente de ciencia-ficción descrito arriba se hará realidad en la planta inferior que constituye el “plato fuerte” para los niños (!y para los adultos, también!). Se trata de una exposición titulada Arte y Vida Artificial, en honor al 25º aniversario del nacimiento de este último término y compuesta por las obras premiadas en un concurso convocado anualmente por la Fundación.

Como siempre, no os voy a revelar todos los detalles de este mundo sorprendentemente impresionante (o impresionantemente sorprendente) que nos rodeaba, casi capturaba, con sus brazos, luces y sonidos…

Brazos mecánicos

Cascada de luces

Vosotros, junto con vuestros hijos, seréis los responsables de descubrir las claves para  que todos estos objetos aparentemente inanimados empiecen a interactuar con vuestras “vidas naturales”, enseñándoos así otras formas de vidas, las “vidas artificiales”.

Estoy segura de que la intuición y fantasía de los más pequeños os serán de gran ayuda; de lo contrario, podéis participar en las visitas guiadas gratuitas que, para las familias con niños que van al cole y con padres que trabajan, se organizan oportunamente los viernes, sábados y domingos a las 18.00. En ellas, durante aproximandamente una hora, los educadores del museo -los mismos que se encargan de realizar los talleres familiares, gratuitos, los sabados a las 11.00 de la mañana  – van explicando el significado y mecanismo de las distintas piezas y además, ante el estupor de todos los asistentes, las ponen en funcionamiento.

Acariciar…

Acercaros…

Nosotros no llegamos a tiempo para disfrutar de este recorrido guiado pero unos padres encantados, y encantadores, que iban acompañados de sus hijos cuyo ojos todavía brillaban de emoción, al ver nuestras miradas desorientadas y unos puntos interrogantes dibujados en nuestras caras, nos fueron ilustrando la mayoría de las funciones de todos esos inquietantes artilugios: cabezas que hablaban, piezas que sudaban, imágenes que aparecían y desaparecían… y mucho más.

¿La Guerra de las Galáxias?

Apuntar con el móvil…

Si antes nos había parecido de asistir a un set cinematográfico, aquí directamente estábamos dentro de él, ¡como protagonistas de una “Guerra de las Galaxias” urbana!

Para concluir, bajamos a la primera planta, dedicada a la

Historia de las Telecomunicaciones.

Estoy convencida de que más que uno entre vosotros volverá a recordar las tardes de su juventud, transcurridas hablando “anclados” a unos aparatos fijos, sustituidos luego por los novedosos inalámbricos, para por fin pasear orgullosos con uno teléfonos móviles de antenas gigantes y formas imponentes. Entre tantos modelos, más o menos conocidos y más o menos utilizados por nuestra generación, los grandes sonreiremos con un toque de nostalgia y los pequeños se reirán de todo eso, ¡pensando en el AngryBird del smartphone de papá!

¡Teléfonos!

De modo que, ya sabéis: el pasado, remoto y reciente, y el futuro, próximo y lejano, os esperan en este polifacético edificio… ¡Además es gratis!

Con un poco más de tiempo, podéis aprovechar para acercaros a piedi, bajando un poco por la acera de enfrente, al Real Oratorio del Caballero de Gracia, en el número 17 de la Gran Vía. Cruzad el anónimo portal y subid las escaleras: estáis a punto de descubrir otro de los muchos tesoros escondidos, o poco conocidos, de Madrid.

Y si el tiempo lo permite, en un ámbito sin duda menos espiritual, os aconsejo la coqueta y acogedora terraza de un hotel cercano para disfrutar de un merecido aperitivo y de la curiosa arquitectura de los edificios de este céntrico barrio, a veces escondida a los ojos de un viandante…

¡Un aperitivo… con vistas!

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Categorías: EDIFICIOS, MUSEOS Y EXPOSICIONES | Etiquetas: , , , , , | 10 comentarios

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10 pensamientos en “Espacio Fundación Telefónica: Un set de cine

  1. marta

    Alia! Eres la bomba!.
    Una preguntita, falta un detalle importante: dónde está la terraza de la croqueta? En qué hotel? El Emperador?

    • Hola Marta: ¿qué tal? Si yo soy la bomba, tu eres ¡un sol! El detalle falta adrede: a ver si entre mis millones de seguidores (¡!) alguien descubre donde está la encantadora terraza; en caso contrario, lo revelaré próximamente…
      P. S.: No se trata del Emperador.

      • Nicolas

        Esta terraza no sera la que esta a la esquina de las calles Cabellero de Gracia y de la Virgen de los Peligros, en frente del hotel de Las Letras!? Es que me pilla justo en mi camino Casa/Trabajo 😉

      • El camino te pilla muy bien: Enhorabuena! Buen observador: la foto de esa terraza está tomada justo desde el ático del Hotel de Las Letras.

  2. Ana Planet

    Magnífico el post!!!

    ________________________________

    • Ana eres un encanto…! Por cierto, leíste la página publicada hace unos días en el apartado (arriba a la derecha) “Thanks”? Lo he escrito pensando también en ti… Ya me dirás! Gracias otra vez.

  3. Roberta

    ¡Alia! ¡otro post fantástico! ¡y como siempre un gran disfrute leer lo que escribes! justo hoy me estaba preguntando cuándo publicarías el nuevo post, empezaba ya a echar de menos las descripciones tan amenas y las fotos tan sugestivas que nos ofreces con tanta generosidad de los bonitos lugares que quedan por descubrir – y yo todavía tengo que descubrir muchos – en esta bella ciudad donde tenemos la suerte de vivir. ¡Gracias una vez más! ¡muchos besos!

  4. Roberta

    (… y los comentarios sobre los teléfonos de antaño son una auténtica gozada… ¡qué nostalgia!)

    • La verdad es que ver todos esos “antiguos” aparatos es como un “tuffo en el passato”!. Gracias como siempre por tus palabras… son la mejor recompensa para mi y para el blog!

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